Madagascar, la tierra de tsingys y baobabs

No puedes perderte las espectaculares formaciones kársticas del Parque Nacional de Bemaraha, declaradas Patrimonio de la Humanidad por UNESCO, ni la maravillosa puesta de sol en la Avenida de los Baobabs cerca de Morondava.

 

El parque Nacional de Bemaraha ofrece uno de los paisajes más impresionantes de la isla y del Planeta. La existencia de vías ferratas en los llamados Grandes Tsingy, nos permite acceder a su interior y atravesarlos, descendiendo y ascendiendo por las propias formaciones kársticas (paleokars), ayudándonos con escaleras de mano metálicas, puentes colgantes, vías ferratas en las que nos aseguramos con arneses.

 

 

 

En este Parque también destaca la famosa región de las gargantas del río Manambolo que se descubren navegando con canoas de madera, así como los llamados Pequeños Tsingy, y la zona conocida como Manambolo Be. Bemaraha posee además innumerables especies de fauna y flora endémicas, y se puede visitar desde la aldea de Bekopaka, donde se encuentran la mayoría de lodges y servicios.

 

Para acceder a los Tsingy se precisa una larga y dura etapa de vehículo 4x4 desde Morondava, atravesando en barcaza los ríos Tsiribihina y Manambolo y rodando por las polvorientas pistas del salvaje Oeste malgache, lo mismo para el regreso.

 

A 18 kilómetros de Morondava se halla la llamada Avenida de los Baobabs, en malgache Ankorondrenala (asamblea de baobabs), y que se ha convertido en una de las imágenes más repetidas de la isla. Antes del crepúsculo, pasear por esta natural avenida trufada de baobabs de la especie Adansonia Grandidieri se convierte en una de las sensaciones inolvidables de todo viaje a la isla.

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